lunes, 30 de enero de 2017

Participación en la antología AMANTES (Ed. Olifante)







La Editorial Olifante,  en edición preparada por el poeta Manuel Martínez Forega, presenta

AMANTES (88 poetas aragoneses)

Hacía bastante tiempo que no participaba en una de estas antologías poéticas. Pero quizás el cambio de este año en lo laboral motive (por qué no) un nuevo impulso a lo que tanto he dejado de lado estos últimos años.

La presentación de la antología, en breve, en Zaragón.




Muy pronto verá la luz «Amantes», una nueva antología en la que un total de ochenta y ocho poetas expresarán, mostrarán o 'escrivivirán' el amor. Poetas con experiencia, de larga trayectoria, y poetas muy jóvenes, algunos casi inéditos, se reúnen en estas páginas en torno a una emoción tan inefable y sobre la que tanto ya se ha dicho que es todo aún lo que queda por decir.

Una edición al cuidado de Manuel Martínez Forega, encargado de la selección de autores y del prólogo, con texto de Félix Esteban en la solapa.

La primera presentación de «Amantes» será en Zaragoza el viernes 10 de febrero, en El Sótano Mágico (c/ San Pablo, 43) a las 19:30 h., con actuación musical de Franco Deterioro

.

miércoles, 25 de enero de 2017

Mi regalo de cumpleaños

Fiel a su cita mi querido amigo Sergio Grao me manda su particular regalo de cumpleaños. Fiel a mi cita dejo escapar alguna lágrima y me miro al espejo a ver cómo se alargan las arrugas y las ojeras.




Volver a empezar
desde los márgenes más oscuros...

Volver a reencontrarse con las sombras,
las fronteras y la agridulce soledad.

Volver a ser sueño y calabaza,
volver a besar estrellas e inocencias,
volver a las aulas y al agujero...

Volver a tiempo de todo y a tiempo de nada.

Volver antes de que se haga tarde y llamar a todos los timbres
por si acaso.

Volver tan poco sobrio como loco.

Volver a empezar todo... Volver.

Sergio Grao Palos.

domingo, 22 de enero de 2017

Rural, rural nada más






Por miedo a ser pesado con mis ideas sobre la despoblación no suelo redundar en ellas, en el carácter "cultural" de las mismas. Sin embargo leo y leo textos sobre los grandes salvadores de los pueblos. Alcaldes caciques que se pegaron años no dejando hacer, diputados y partidos o partidicos con sus planes y sus planificaciones... Ríos de tinta sobre lo que van a hacer, el larán, larán, laremos...

Y los grandes proyectos que nos sacarán del abismo. Vendiendo motos y toda clase de chorradas a unos ayuntamientos que poco o nada tienen que perder. Bueno sí, su existencia, porque a pesar de estos proyectos sigue desapareciendo todo a su alrededor. Y uno ya no sabe si es bueno o malo...

Por no hablar del emprendimiento, vaya peazo de mierda de palabra.... 


También me echo a temblar con aquellos adalides y progres que quieren arreglar el mundo desde la universidad y sus "expertos", algo que huele que tira p´atrás . -la universidad española es "hacedora" cultural de la despoblación, cómplice irremediable- , etc, etc...

Lamento que con la edad me ponga "estupendo" y demasiado realista (llamémoslo "realismo estupendo") pero pienso que es así. La batalla está perdida y como los numantinos sólo queda morir dignamente luchando porque lo que va a ocurrir no ocurra (aunque parezca una contradicción).

.

miércoles, 18 de enero de 2017

Y seguimos (1)

El otro día se me mosqueó un fulano porque, creyéndome tan rojo, no entendía esa obsesión mía con los gilis y los progres de odio de salón.

Elemental, querido X. Yo, que aguantar aguanto mi vela, bastante tengo con lo que veo, siento y padezco en lo relativo a la derecha.

De ella pues, poco o nada espero. Pero, tan iluso como soy, de cuando en cuando, espero algo más de esa izquierda que nos dice representar y que, desgraciadamente, tan poco me representa últimamente.

Y con esto enlazo con otra conversación, la que tenía con un buen amigo de derechas que, no hace mucho, me contaba con pena la rabia y el asco que sentía por cómo se desarrollaban los acontecimientos en "sus" partidos de derechas: rancios, zafios y con una estructura mafiosa de décadas que hace temblar el misterio. "Y sin embargo les votas", contesté yo. "Elemental, querido Víctor", contestó él.

Así pues uno se replantea una y otra vez qué estrategia seguir, qué camino medio, extremo o volante seguir para continuar viviendo con más pena que gloria pero sujeto a los paradigmas que nos convierten en nosotros.

Porque la giliprogresía reinante hace que una y otra vez me toquen los huevos con demasiada dureza. Y esto parte, como ya comentábamos en mestizo.blogia, de que un español es más español que ideólogo por el mero hecho de nacer (y aquí incluyo a los ibéricos varios desde Ampurias al Alentejo). Es decir, el odio está, siempre, por encima de la razón, del pensamiento, de la libertad. El odio nos mueve y nos encorseta.

Así pues, el ideólogo progresista que nunca ha salido del barrio de la Magdalena de Zaragoza, de la facultad de políticas de Madrid, etc, etc... lleva tantos años realimentándose en su odio, tantos años oyendo las virtudes y gracias de lo que ellos piensan en sus garitos y asambleas que difícilmente podrá situarse en la órbita del otro, del contrario. Y así crecen como moscas los decálogos, lo políticamente correcto, los axiomas que dicen qué eres y qué no eres. Ojo, aquí es conveniente no mezclar. Quiero decir, no mezclar lo que ellos consideran absoluto.

Y con sus dogmas de fé, desde la antitauromaquia, pasando por las nuevas pedagogías modernas, el odio al paisano pueblerino, etc... construyen sus mil falacias, que crecen como la espuma y que yo, tan a gusto como estoy con mis contradicciones, me bebo de un trago antes que mandarlos directamente a tomar por el culo.

lunes, 9 de enero de 2017

Entre Gilis y Progres

De todas las movidas en la que he estado,
siempre me pesa la última que recuerdo.

A veces recuerdo cosas de antaño,
de hace veinte años,
de hace diez años,
de hace diez minutos.

Y no recuerdo,
sin embargo,
la noche en la que viví deprisa buscando un lago
donde bañar mi cuerpo entre vino tinto con coca cola.

Recuerdo como aquel borracho magnífico,
que se desdoblaba,
y se acordaba, como si fuera hoy, de la historia...

Entre gilis y progres,
no me quedo con ninguno.

El odio consume,
al gili
al progre
al último mono de este país que se llama España,
y que entre países,
monos,
odios,
incultura,
y mediocridad,
andamos líquidos entre los líquidos,
espesos de falsa solemnidad.